Regreso a Viridiana

La profesora francesa Monique Roumette recuerda los días que, siendo una estudiante con una beca en Madrid, asistió al rodaje de Viridiana, la mítica película de Luis Buñuel.

En 1960, la estudiante francesa Monique Roumette se encontraba en Madrid para disfrutar de una beca de estudios. Gracias a un amigo que trabajaba en la productora UNINCI, tuvo la oportunidad de asistir al rodaje de Viridiana, película dirigida por Luis Buñuel. Como trabajo final de esas prácticas, Monique redactó un informe de unas cuarenta páginas que permite conocer de primera mano cómo se desarrolló la filmación de una película mítica por varias razones: suponía la vuelta de Buñuel a España tras años de exilio; con ella, el director aragonés consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, pero su proyección supuso un gran escándalo después de que el Vaticano la calificara de blasfema.

En el cortometraje documental Regreso a Viridiana, dirigido por Pedro González Bermúdez, Monique Roumette, que es ahora una profesora universitaria, comparte sus recuerdos de aquel rodaje y la experiencia vital que supusieron para ella aquellos días de Madrid cuando tenía poco más de veinte años.

Cuenta esta privilegiada testigo que Buñuel era plenamente consciente de lo que significaba Viridiana para él. “Era su reencuentro con España, el hijo pródigo que regresaba”, reflexiona. Por eso quizá rodó la película de una forma tan especial. Monique Roumette se encontró con un Buñuel amable y cortés. “Era muy humano, humanísimo, emotivo y emocional, a pesar de su apariencia. Tenía mucho humor. Ya había cumplido los sesenta y era una especie de paterfamilias para todos”.

Roumette añade: “Fue un regalo que me cayó del cielo, si se puede decir cielo hablando de Buñuel. Yo lo imaginaba como un monstruo sagrado. Sus películas me habían revelado un mundo insólito y cruel, desde Las Hurdes a La edad de oro o Nazarín“.

Del rodaje recuerda, entre otras cosas, que el director de Calanda nunca alzaba la voz, pero imponía un silencio respetuoso. “Era una autoridad incuestionable. Cualquier cosa que decía era como el Evangelio. Sabía exactamente lo que quería”. Según explica la antigua estudiante, el guion de la película pasó casi sin problemas la censura. “Parecía una cosa de santos pero cuando veías el humor que tenía Buñuel, te dabas cuenta de que se estaba preparando una bomba de relojería”.

En Regreso a Viridiana Monique Roumette rememora la relación del director con todos los actores que intervienen en el filme, sobre todo con el grupo de mendigos. “Se encariñó mucho con el que hace de lacerado o leproso, el único que era mendigo de verdad. Tuvo mucha paciencia con él, salvo en la escena de la paloma porque decía que apretaba mucho al pobre animal y eso Buñuel no lo soportaba”.

Y termina el documental recordando una cita de Octavio Paz. “El escritor mexicano decía: ‘Basta que un hombre encadenado cierre los ojos para que pueda hacer saltar el mundo”. Buñuel lo retoma diciendo: “Si el párpado blanco de la pantalla pudiera reflejar la luz que le es propia, haría estallar el universo”. “O sea que Buñuel va más allá, y me parecen muy importantes estas palabras para definir su tipo de cine”.

Regreso a Viridiana obtuvo el Goya al Mejor Cortometraje Documental en 2012.

Regreso a Viridiana

Dirección: Pedro González Bermúdez; Guion: Pedro González Bermúdez, Juan Zavala; Producción: Domingo Corral; Idea original y entrevistas: Juan Zavala; Música original: Guillermo Farré; Producción ejecutiva: Javier Morales; Dirección de producción: María José Bacallado; Dirección de fotografía: Raúl Cadenas; Año de producción: 2011; Duración: 29m.