Vigalondo Midnight Madness

Nacho Vigalondo comparte y reivindica varias joyas ocultas del cine que en su día no recibieron la atención que merecían

El cine como locura. Como una de las mayores pasiones que se pueden vivir y que pueden llevar al espectador a terrenos inesperados. En Vigalondo Midnight Madness el director cántabro comparte sus filias, rarezas, incluso sus pasiones cinéfilas, de forma que los espectadores puedan descubrir nuevos títulos, nuevas propuestas y por qué no, también nuevas formas de ver cine.

Vigalondo Midnight Madness se estrenó en 2019 y a lo largo de cinco semanas presentó un total de diez largometrajes. Títulos que, cuando se estrenaron, no fueron grandes éxitos de taquilla ni merecieron los elogios mayoritarios de la crítica pero que, según el realizador merecen, por distintos motivos, ser rescatados, vistos y disfrutados.

“Es la mejor oferta laboral que me han hecho nunca”, confesaba el director de Los cronocrímenes o Colossal en la rueda de prensa de presentación del programa. “Es increíble que me contraten para hacer algo que yo suelo hacer de forma natural: dar la brasa a mis amigos con las películas que me gustan”.

Los comentarios de Vigalondo abarcan un abanico variado en géneros, estilos y orígenes, fruto de la su curiosidad cinéfila. Sus propuestas van desde A Field in England, un film en blanco y negro, dirigido en 2013 por Ben Wheatley, a Ikarie XB-1, un título de ciencia ficción dirigido en 1963 por el checo Jindrich Polák, que influyó de manera decisiva en Stanley Kubrick cuando rodó 2001: Una odisea del espacio. Una selección que incluye, además, cintas de ciencia ficción como Vinieron del espacio, de Jack Arnold, o La maldición de Frankenstein, de Terence Fisher. También películas más recientes como Blue Ruin, de Jeremy Saulnier, con la que Vigalondo invita a la audiencia a adentrarse en los nuevos códigos del cine negro americano.